Poema infinito: el arte de un rollo que nos envuelve en metáforas.

Es una tarde de mucho sol. Poesía y música y… rollos de máquinas registradoras. Vamos escribiendo el poema y lo pegamos de tal manera que envuelva, proteja, transgreda y fluya por las paredes del curso, de los pasillos, que vaya hacia el techo y baje hasta el zócalo para subir de nuevo y rodear una puerta y el marco de las ventanas. Al otro día faltaban pedazos, se habían desgajado algunas puntas, alguien había arrancado el final de un verso libre. No nos importó, sabíamos que el arte efímero y sutil es más poderoso cuando se socializa y desaparecer, ser ignorado o ser roto era parte del precio. Vivió lo que pudo, sostuvo la metáfora todo lo que quiso. Aún es infinito porque sigue en las grietas escribiendo otros finales. Siempre.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Anuncios

Un comentario

  1. Suena muy a Roberto Arlt y su famoso “escribir aunque sea en una bobina de papel”…Pobre: lástima que no pudo experimentar la libertad que proporcionan estos medios digitales, con su infinito espacio y poder de llegada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s